Antes de hablar pregúntate si lo que vas a decir es verdad, si no daña a nadie, si es útil, y en fin, si vale la pena perturbar el silencio con lo que quieras decir.
Cuando dudes de ti mismo sólo recuerda hasta dónde has llegado, todo lo que has enfrentado, todas las batallas que has ganado y todos los miedos que has superado.